La trampa de producir en Argentina: crédito caro, impuestos altos y culpas para la Pymes

Alejandro Bertin 14 de febrero de 2026

Tasas elevadas, presión impositiva y litigiosidad encarecen producir. El costo va al precio y luego se acusa a las empresas de “ineficientes”.

Empresarios pyme reclaman medidas urgentes al nuevo gobierno de Javier Milei, ante la crisis que atraviesa el sector.
Empresarios pyme reclaman medidas urgentes al nuevo gobierno de Javier Milei, ante la crisis que atraviesa el sector. Noticias Argentinas

Altas tasas, presión impositiva, costos laborales y falta de crédito: cuando el sistema encarece producir y luego culpa a las empresas por no ser competitivas. En Argentina persiste un relato cómodo: el empresario es ineficiente. Se lo acusa de no invertir, no exportar, no innovar y de remarcar precios. Las pymes aparecen como el villano funcional de todos los fracasos económicos.

Pero ese relato omite el contexto. El verdadero problema no es la ineficiencia productiva, sino la incapacidad crónica de la macroeconomía para ofrecer financiamiento razonable, previsibilidad y horizonte. Se exige competitividad en un sistema que encarece sistemáticamente producir.

En Argentina persiste un relato cómodo: el empresario es ineficiente.
En Argentina persiste un relato cómodo: el empresario es ineficiente. Archivo MDZ.

El mito del “colchón”

Reaparece cada tanto la idea de que los argentinos deben sacar los dólares “del colchón” e invertirlos. El razonamiento ignora dos hechos básicos: no todos tienen ahorros, y quienes los tienen los retiraron por razones racionales —inflación persistente, cambios de reglas, defaults, cepos y confiscaciones.

Los dólares no se fueron por cultura especulativa, sino por desconfianza fundada. Pretender que regresen sin modificar las condiciones estructurales es desconocer la historia reciente. Sin estabilidad macroeconómica, reglas previsibles y crédito accesible, el capital no vuelve. Ni al sistema financiero ni a la producción.

País de negocios financieros

Cuando las tasas reales son elevadas, el crédito productivo es escaso y la rentabilidad financiera supera a la industrial, el mensaje es claro: conviene más no producir. Quienes se endeudaron en los últimos años hoy enfrentan dificultades para cumplir no solo con créditos, sino también con obligaciones fiscales, previsionales y laborales.

No es un problema cultural del empresariado. Es un problema de incentivos. Se desalienta la inversión productiva y luego se critica al empresario por no invertir.

El crédito como condena

En una economía normal, el crédito impulsa el crecimiento. En Argentina suele convertirse en una condena anticipada. Incluso bancos públicos ofrecen líneas para pymes con tasas que restringen el ciclo productivo en lugar de acompañarlo. A nivel sistema, los préstamos personales superan ampliamente el 60% nominal anual y herramientas habituales de capital de trabajo operan con costos superiores al 30%, sin contar cargos adicionales.

Los préstamos personales superan ampliamente el 60% nominal anual y herramientas habituales de capital de trabajo operan con costos superiores al 30%, sin contar cargos adicionales. Estos números no describen un sistema orientado al desarrollo, sino uno que se defiende de la inestabilidad macroeconómica.

Estos números no describen un sistema orientado al desarrollo, sino uno que se defiende de la inestabilidad macroeconómica. Con este costo financiero no se amplía capacidad instalada, no se exporta más, no se innova, no se genera empleo.

Cuando las tasas reales son elevadas, el crédito productivo es escaso y la rentabilidad financiera supera a la industrial.
Cuando las tasas reales son elevadas, el crédito productivo es escaso y la rentabilidad financiera supera a la industrial. Archivo.

Cuando el costo va al precio

Hay una verdad simple: el costo financiero termina intentando incorporarse al precio. Lo mismo ocurre con la carga impositiva, los costos laborales y el riesgo judicial. Una empresa que se financia al 40%, 60% u 80% anual no puede absorber ese costo sin desaparecer. La alternativa es trasladarlo al precio.

En contextos de estanflación, ni siquiera eso es posible, lo que reduce drásticamente la rentabilidad. El círculo es perverso: el sistema impone costos elevados, esos costos encarecen los productos y luego se diagnostica que la empresa “no es competitiva”. No es que Argentina sea cara porque produce mal. Produce caro porque se financia caro.

Impuestos y litigiosidad

El costo financiero se potencia con una presión impositiva elevada y superpuesta. Impuestos nacionales, provinciales y municipales que muchas veces se pagan por adelantado, incluso sin utilidades reales. Ingresos Brutos en cascada, impuesto al cheque, anticipos y tasas locales.

A eso se suman costos laborales no salariales altos y un sistema de litigiosidad imprevisible donde un solo juicio puede comprometer la continuidad de una pyme. El resultado es desaliento al empleo formal, menor inversión y crecimiento limitado. Luego, nuevamente, la culpa recae sobre el empresario.

Supervivencia agotada

Durante años la pyme argentina fue una sobreviviente profesional. Produjo sin crédito y resistió crisis recurrentes. Pero el límite se está agotando. Decenas de empresas cierran cada día, no por incapacidad de gestión, sino por un entorno financiero, impositivo y laboral invivible. Cada cierre implica empleo perdido y capacidad productiva que desaparece.

No es que Argentina sea cara porque produce mal. Produce caro porque se financia caro.
No es que Argentina sea cara porque produce mal. Produce caro porque se financia caro. Archivo MDZ.

Problema estructural

La pregunta de fondo es clara: ¿es ineficiente quien produce bajo tasas que encarecen el capital de trabajo, impuestos que se pagan antes de ganar dinero y riesgo judicial permanente? ¿O es ineficiente un sistema que, ciclo tras ciclo, convierte el crédito en castigo, los impuestos en obstáculo y el empleo formal en riesgo?

  • El costo financiero va al precio.
  • La carga impositiva va al precio.
  • El costo laboral va al precio.
  • El riesgo judicial va al precio.

Después, desde el atril, se acusa a la empresa de ser cara e ineficiente. Insistir con ese relato puede ser políticamente rentable. Pero es económicamente suicida. Mientras los verdaderos ineficientes sigan imponiendo el relato, la economía real seguirá pagando el costo.

*Alejandro Bertín, director de Establecimientos San Ignacio S.A.

Enlace original: https://www.mdzol.com/dinero/la-trampa-producir-argentina-credito-caro-impuestos-altos-y-culpas-la-pymes-n1450773

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